“Pon las cosas en cuencos”

 

Cuando una posterga el almuerzo hasta lo imperdonable, no tiene ganas, como dicen en el pueblo chico “ni de la gloria”. Solo quedaban restos y un monólogo frustrante e inexorable que se cernía sobre su pesimismo fácil. Así es el pesimismo, fácil. ¿Y yo qué sabía que al regar el parterre salpicaría la tierra en la losa? ¿Y yo que sabía que esa tierra se volvería reseca y después dejaría el suelo hecho un tumulto de hojas secas y tierra resentida? De no haber cedido, yo no estaría ahí, barriendo con pesadumbre, como un castigo autoimpuesto, porque así eran sus últimos actos punitivos: la conmiseración de una misma, una implosión, ciertamente. Recogió el cadáver del pájaro, y caminó sosteniéndolo erguido en el recogedor hacia la entrada (la repugnancia latente, véase ‘El Perfume’ de Patrick Süskind, capítulo primero). De él brotó un manantial de hormigas. Un manjar que les había caído del cielo como quien dice. Le asqueaba todo aquello: el cuerpo sin vida del ave con su pico deshidratado semiabierto, las hojas mustias, el sofoco inquisitivo de una jornada vespertina a la par que estival. Eso sin nombrar esa sensación de no pasar hambre alguna en horas y sentirse cosa así como hueca. No quería entrar. O que le hablaran o tocaran (‘Noli me tangere’), más como una exigencia propia que como una súplica. Y sin embargo no se salvó, apelación directa”…y entonces cuelgo la batería del móvil tras el cuadro, y hace contrapeso. A ver si ya no se ladea. Desafiar las leyes de la física.”. A todo ese teatro improvisado de miradas de acritud y evitados diálogos lacónicos, se le sumaba la inentendida manía de dormir bajo un halo angelical, colgando querubines dorados por toda la pared. Pero no seré yo quien diga una palabra más alta que otra cuando de decoración va el debate, porque a leguas se divisa que es un tema que a mí me trae al paira, tanto como que esto no es más que una queja escrita que no va a llevar a nada. 

La cafeína de las reformas

Al igual que el exceso de café conlleva una descalcificación para los huesos, la calidad laboral es el calcio que progresivamente disminuye en el empleo de este país debido a unas maquiavélicamente estudiadas medidas que empobrecen a la población hasta lo intolerable.

Hasta no hace mucho se producían numerosos y consecutivos EREs que se proyectaban como una medida de las empresas que no podían sostener unos salarios como hasta entonces a empleados con cierta antigüedad, por lo que recurrían al despido masivo y a una contratación más barata a jóvenes que se conformaban con sueldos esqueléticos. O sencillamente, se despedía no por una incapacidad de la empresa para seguir llevando a cabo estos puestos de trabajo, sino en aras de no perder beneficios. Tras conocer la ampliación de la edad de jubilación hasta más allá de los 67 años, se produce el efecto inverso. Si los trabajadores mantienen su puesto a esta edad, ¿qué oportunidades laborales les esperan a los más jóvenes?

La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría con Luis de Guindos (i) y Cristóbal Montoro. | Efe

El pasado jueves la Encuesta de Población Activa cifraba en más de seis millones de parados el desempleo en España, desmontando el argumento de la efictividad de la reforma laboral que nunca demostró datos optimistas que la respaldaran. De hecho declaraciones como las de la ministra Fátima Báñez en las que afirmaba que la “la reforma laboral no fue pensada para crear empleo” no deja dudas de que así se cumple. Sin embargo hace pocos días el ministro Luis De Guindos anunciaba que cada el paro iba disminuyendo paulatinamente y que “2014 será el año de la recuperación”. Lógicamente, si cada vez existen menos posibilidades de empleo, se reducen con ellas las posibilidades de perderlo.

Y luego está la costumbre de cambiar el nombre a todo lo que suene inconvenientemente pesimista. “Esto no es una subida de impuestos, sólo es una novedad tributaria” Soraya Sáens de Santamaría. Días antes el ministro de economía, De Guindos, mencionaba “cambios en la estructura fiscal”. Al igual que en tiempos del rescate económico, en los que parecíamos gobernados por Angela Merkel, se sustituía ese término por “línea de crédito”. Y quién daba crédito. Cristóbal Montoro, por su parte tildaba de “medidas excepcionales para incentivar las tributación de rentas no declaradas” a lo que cumplía todos los ingredientes de ser una amnistía fiscal hace ya cosa de un año. Estos intercambios de conceptos, el DRAE conviene en llamarlos eufemismos.

Y cuando parecía que parte del gobierno de mostraba reacio a aceptar las exigentes condiciones de Bruselas, nada más lejos de la realidad, hasta ahora se comprueba una aquiescencia generalizada en cualquier ámbito imaginable.

Teresa Castro

Esta mañana en el programa de Cadena Ser ‘A vivir’ la demógrafa Teresa Castro, aportaba datos en los que se vaticinaba una reducción sustancial en el número de hijos por familia, como ya se viene observando en los últimos años. Teresa confirma que la familia del futuro será: “más pequeña, más diversificada, con nuevas formas de familia, con un nivel de vida (a nivel económico) difícil de predecir”. Actualmente se estima en dos la media de hijos por familia en el norte de Europa, dato considerablemente más bajo en el sur y el este, en los que se observa una media de 1,3 hijos por familia. El papel de los jubilados en la era de hoy ha asimilado responsabilidades que años atrás no se planteaban, ya sea en cuanto a ser el pilar económico de cuantiosas familias como de ocuparse de los más pequeños.

“La inmigración condicionada por la situación económica disminuirá.” La entrevista despeja dudas sobre cómo será la sociedad del futuro, cómo evolucionará junto con la emigración, el empleo y la capacidad adquisitiva.

Ayer mismo en el Consejo de Ministros se relataban una serie de medidas tales como:

– Caída del PIB en 2013 del 1,3%

– Paro del 27,1% este año. Será del 25,8% al final de la legislatura

– Déficit en 2013, 6,3%

– Subida del IRPF: se mantiene en 2014

– Habrá nuevos impuestos medioambientales y “especiales”. No detallan cuáles.

– Impuestos a los bancos por los depósitos para recaudar 300 millones

– No se actualizará el IPC a los salarios públicos

(Fuente: huffingtonpost.es)

¿No resulta sospechoso comprobar cómo las medidas fatalistas provocarán un panorama desolador hasta justo el año previo a las elecciones? Pongamos por ejemplo, la subida del IRPF que en 2015 se detiene. Basta realizar un repaso con los ajustes realizados por Mariano Rajoy desde su ascenso al gobierno para, si cumplen las ‘desmedidas’ hasta ahora pronosticadas, vislumbrar una situación de mejoría en dicho año. Intereses electorales, utilizar un lenguaje ambiguo que convenza a los menos despiertos con ideales profundamente arraigados, tanto que no sean capaces de recapacitar sobre las estrategias de maquillaje que redibujan una toma de decisiones aparentemente pensadas para el pueblo. Si suena peor, descríbalo someramente. Ya habrá tiempo de explayarse cuando lleguen tiempos de prosperidad, como deseando el feliz año nuevo.

Mientras tanto, las consecuencias de estas ‘deformas’ actúan como la cafeína sobre los huesos. La calidad de vida se apaga y, tan sólo al final de la carrera de obstáculos parece ver la luz al final del túnel.

Una de zombies con risas en off

Mi escasa experiencia en el mundo de conferencias, coloquios, seminarios, cursos y otros entretenimientos para universitarios que asisten a ellos inspirados por la idea de rellenar un currículum famélico me ha guiado a extraer una conclusión común de todos ellos. Esa idea no es más que confirmar la sospecha de que mi persona evoluciona cualitativamente desde que entra hasta que, concluida la sesión correspondiente, sale a estirar las piernas tratando de recopilar esa cantidad de datos en mi cabeza y someterlos a una nada exigente prueba de utilidad en relación a lo que me deparará mi futuro profesional.

De algunas de esas conferencias he salido imaginando cómo educarían al ponente sus padres para que resultara un ser de tamaña facilidad para la verborrea y para generar arrepentimiento por haber invertido una ínfima cantidad de dinero y algo más significativa de tiempo en su público.  Del resto he llegado a agradecer la suerte de tener frente a mí a una eminencia del universo comunicativo y he tenido una ligera impresión de que esa admiración no era compartida por lo que la locuacidad, perspicacia y naturalidad del conferenciante habrían de estar, cuanto menos, infravaloradas, dada la inexistente fama de un prescriptor tan aparentemente cualificado. ¿Qué significa todo esto? ¿Toda este ‘maravillarse’ por un discurso coherente y la impotencia de no poder dar a conocer al resto de la humanidad el talento de un ser? ¿Todo este enfoque despectivo hacia aquel que aprovecha el turno de palabra para convertir un tema apasionante en una eterna espera y piernas móviles de impaciencia en las butacas?

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Cuando este mediodía Julián Lara asistió a mi facultad, tenía el propósito de hablarnos un poco de su próximo corto. Este sevillano quiso ser director de cine desde los 5 años y asegura con sonrisa modesta que es de las pocas cosas que al final salieron. No sabría decidir si es su acento o su halo de camaradería, ese que aplicaba a todos nosotros con un lenguaje amigable y lleno de muletillas y tacos, pero sin duda consigue que su audiencia se regocije en unas palabras que suenan a experiencias y proyectos cumplidos. Cuando habló de cómo conoció a Spielberg le brillaron los ojos. “Seas lo importante que seas siempre tienes a alguien a quien admirar”.

Los Ángeles no es un destino fácil para comenzar una senda laboral desde cero, menos aún si provienes de un país con características derrotistas y a falta de oportunidades como éste se retrata con, pongamos por ejemplo, noticias desoladoras acerca de las cifras del desempleo. A Julián le ayudó el conocimiento del idioma y no faltó la constante recomendación que hacía entorno a los contactos, la importancia de lanzarse y mantener relaciones cordiales, “nunca sabes quién te puede ayudar”. Tuvo una amarguísima experiencia con un productor a quién dedicó de las ofensas imaginables, las peores. Y lo hacía de forma que tú también habrías tenido una idea preconcebida de esa anónima persona si ello conllevara pertenecer al bando de Lara. A Julián lo que le gustan son los zombies.

En títulos como “Till death do us part”, “Sweet Blood” o “Killing Twice”, ya nos podemos figurar una tétrica imagen que resuma la obra incipiente de esta particular figura del cine, porque con el corazón en la mano espero que sea el principio de un cine de terror memorable. Durante sus intervenciones en las que respondía a nuestras preguntas consecutivas, fue capaz de procrastinar varias respuestas para fotografiarnos a nosotros, que estábamos allí para verle y oír sus historias.

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Entre algunas de ellas dejó escapar algún sesgo de su faz literaria hablando de su libro ‘Directed By’ y cuyo contenido había servido a más de uno de los allí presentes para declararse ‘futuros directores de cine’, al menos, una idea que incluirían en los primeros puestos de un ranking sobre lo que desean ejercer en un futuro no tan lejano como incierto. Haciendo alusión a sus referencias, se confesó seguidor incondicional del director norteamericano George Romero, autor de obras claves del cine de terror como es ‘La noche de los muertos vivientes’ y al que tuvo la ocasión de conocer en persona; al mismo tiempo que se reconoció influenciado por Peter Jackson (la archisabida trilogía El Señor de los anillos) o John Carpenter (director de películas como Starman o La noche de Halloween). Tras dar algunas instrucciones de supervivencia al otro lado del charco, Julián Lara habló de las localizaciones de su nuevo corto. Tras DeadHunter : Sevillian Zombies, ahora llega DeadHunter Patera of the Dead, que Julián definió con convincentes y pocas palabras: “Un montón de zombies llegando a la costa de Marbella en patera (…)”. He de confesar, a estas alturas de la película que, series de terror como The Walking Dead no han conseguido despertar en mi un interés especial, tal vez por la monotemática apariencia que la envuelve. Aun así hablo desde el desconocimiento, desde el estereotipo de un formato al que no he tenido la oportunidad de dedicarle tiempo para juzgarlo así, de bote pronto. Sin embargo es tal la curiosidad que me instiga a profundizar en las raíces del corto de terror que con buen referente he topado.  Tras abandonar sin modales una serie de terror como American Horror Story a los pocos capítulos (Y por falta de concentración y constancia, he de admitir), este director natural de la ciudad-infierno en la que ahora resido ha suscitado en mí el interés suficiente como dejar pendiente el tema de la sangre, los dilemas de la vida y otras pinceladas del cine fantástico que merecen mi atención.

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Infiero, finalmente, que para saber hablar ante unos pocos es imprescindible evitar el darse aires de grandeza con frases célebres que le quiten a una las ganas de vivir. Con reflejar cierta sinceridad y congruencia en el discurso a exponer basta para no dejar aturdid la imaginación de los asistentes, y las bromas son de agradecer, siempre y cuando se perciban como espontáneas y se puedas asociar a la materia en cuestión. Gracias a esta charla seguro que mi alma audiovisual ha lidiado un poco con mi raciocinio periodístico.